Ekai Zabalza

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Pelotari Studies / 01

Something is in motion.

Project P is currently developing a new series of editorial works exploring male bodies, movement, reproduction and print. Archival film becomes source material: frames are extracted, transformed and returned to movement through different printing and image-making processes. The first experiments are already taking shape.

CRUISING SYSTEMS / colour charts / printed matter / lenticular works

Coming soon.

RISO GR3770 — Color Charts

brightred white
brightred natural
blue white
blue natural
black white
black natural

A series of colour tests printed on the RISO GR3770, exploring the behaviour of Bright Red, Blue and Black inks on different paper stocks.

Aulas de cristal

Aulas de cristal

Nos dijeron que la nueva educación venía a liberarnos. Más autonomía. Más colaboración. Más transparencia. Más innovación. Y, sin embargo, basta pasar unas horas en ciertos centros para notar otra cosa: no solo han cambiado las metodologías; ha cambiado la forma en que se ejerce el poder.

Las paredes son de cristal. Todo se ve. Todo circula. Todo se comparte. En nombre de la apertura, el aprendizaje deja de ser una experiencia protegida para convertirse en una experiencia expuesta.

El alumnado trabaja sabiendo que puede ser observado. El profesorado enseña sabiendo que puede ser observado. No hace falta una vigilancia constante. Basta con la posibilidad. Basta con que la mirada pueda aparecer en cualquier momento.

Eso transforma la conducta.

Se reduce el margen para el error visible. Se ensayan menos las formas incómodas de enseñar o aprender. Se ajusta el cuerpo, la voz, la actitud. Se aprende, sí. Pero también se aprende a no desentonar.

Foucault lo explicó hace tiempo: el poder más eficaz no es el que prohíbe de forma brutal, sino el que organiza los espacios, los tiempos y las relaciones para que los sujetos acaben regulándose solos. No necesita imponerse desde fuera. Funciona desde dentro.

Por eso el problema no es solo arquitectónico ni metodológico. Es político. Cuando una institución convierte la visibilidad en norma, la evaluación en clima permanente y la autorregulación en virtud, ya no solo está enseñando contenidos. Está produciendo una forma de sujeto: activo, adaptable, colaborativo, disponible, legible.

Ese es el verdadero éxito del dispositivo: que el control ya no se vive como control, sino como acompañamiento. Que la vigilancia ya no parezca vigilancia, sino cultura de centro. Que la adaptación se confunda con autonomía.

Nadie necesita levantar la voz. El sistema funciona igual.

La cuestión no es si estas metodologías tienen aspectos valiosos. Los tienen. La cuestión es por qué resulta tan difícil nombrar su reverso sin ser tratado como un nostálgico, un resistente o un problema. Porque ahí está la trampa perfecta de la gobernanza contemporánea: no neutraliza la crítica reprimiéndola, sino volviéndola impropia.

Y mientras tanto, en esas aulas luminosas, transparentes y supuestamente horizontales, alumnado y profesorado aprenden algo más que competencias.

Aprenden a ser vistos. Aprenden a comportarse bajo mirada. Aprenden, en definitiva, que la libertad aceptable es siempre una libertad ya diseñada.